LA MISION DE AIRE DE FIESTA

Lo hemos pasado mal. Está claro. Esta dichosa pandemia nos ha dejado a todos un poco tocados, a algunos con grandes secuelas, otros han pasado situaciones muy dramáticas (deseo de corazón que no te haya ocurrido a ti), en definitiva, no ha sido bueno para nadie. 

Te confieso: mi primera reacción fue quejarme de todo, y después de pasados unos días en confinamiento, mi segunda reacción fue… llorar. 

Pero no, aaah no, la tercera reacción ¡es muy diferente! Una vez quejado y llorado todo lo que me tenía que quejar y llorar, me puse a observar con atención: mis clientes (¡vosotros!) me estabais dando una lección que nunca olvidaré. Porque mientras algunos nos quejábamos y llorábamos porque todo nos daba pena, otros se remangaban y empezaban a alegrar el mundo a su alrededor. 

¡Fue impresionante! Llevo muchos años al frente de Aire de Fiesta, de verdad, nunca sentí lo mucho que valía la pena mi trabajo hasta este confinamiento. 

Mis clientes, gente como tú y como yo, lo tenían claro. Hicieron cuanto estuvo en su mano por alegrar a sus familias que estaban sufriendo, por alegrar a sus vecinos desde los balcones para que su ánimo no decayera, por hacer señales a sus seres queridos desde sus ventanas para que vieran que, aunque no pudieran estar juntos, estaban ahí con todo su amor. 

Quiero dar las gracias muy especialmente a: 

*CRISTINA: que sabiendo que su familia estaba atravesando una triste situación, organizó una fiesta en los momentos de mayor confinamiento, a la que asistieron sólo sus familiares convivientes (5 personas), más otras 35 personas online. Para ellos decoró toda su casa con globos, guirnaldas y fotografías familiares y les hizo brindar poniendo todo el cariño que fue capaz. Estoy segura de que su familia nunca olvidará esa fiesta, ni mucho menos el amor que demostró hacia ellos. A veces parecen cosas pequeñas. A mí en esos momentos me pareció una auténtica lección de vida. 

*ELISA: quien tuvo una nieta en pleno confinamiento, a la cual no pudo conocer en el momento de su nacimiento, dado que no pudo acompañar a su hija al hospital ni a su casa. Elisa, en lugar de lamentarse reaccionó, nos encargó muchas cosas preciosas para poner su balcón lleno de fiesta y alegría y así pudo ver a su hija pasar con el coche de camino a su casa con la pequeñita en brazos. ¡Menuda inyección de alegría debió de sentir su hija cuando pasó por debajo de ese balcón y vio a su madre saludando y dando saltos, rodeada de globos y pancartas! No podía abrazar a su madre, no podía enseñarle a su bebé de cerca, pero sí pudo sentir todo el calor, el arropo y el apoyo de esa abuela maravillosa llena de energía e ilusión para ella. Me la imagino pasando por delante con el coche, llorando de alegría y pienso… ¡vaya si merece la pena! 

*LUIS: que se dedica a animar a los turistas organizando eventos flamencos de enorme calidad por toda España y desde que se declaró el confinamiento no podía trabajar en lo suyo, y quien, en lugar de deprimirse, de desesperarse por la falta de trabajo, de indignarse con la situación, nos hizo un pedido cada semana para decorar su balcón con un tema diferente y animar a todo su vecindario con sus guitarras, su cante y su alegría de vivir. ¡Me quito el sombrero sin duda! Me hizo pensar mucho, pero mucho, mucho. 

Y podría seguir así con todos y cada uno de los clientes que nos han hecho sobrevivir a esta pandemia a pesar de los momentos duros que atraviesa nuestra empresa y darles las gracias uno a uno. Porque detrás de cada cliente hay una historia que contar y que merecía la pena ser celebrada y compartida. Y yo, no puedo más que agradecer la lección que me han dado. 

Y, si algún día pensé que lo que hacíamos en Aire de Fiesta era superfluo, que mi trabajo tenía poca importancia en el día a día de la gente, que celebrar una fiesta cuando otros sufren no era justo … ahora he entendido que, no sólo es justo, sino que es importantísimo y muy necesario y que mi trabajo tiene mucho sentido y razón de ser. 

Así que mi tercera reacción es esta: seguir luchando con todas mis fuerzas por mantener el ánimo bien alto y llevar la alegría a todos los rincones que nos sea posible. 

No se trata de vender productos de fiesta. Se trata de alegrar el mundo. 

Muchas gracias por estar ahí, por reflexionar conmigo, y por estar pensando ya en cómo vas a aportar tu granito de arena… 

Porque, sí, eres tú y también es tu misión: ¡TÚ ALEGRAS EL MUNDO!

   Fdo. Lucia Uría Directora de Aire de Fiesta

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